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sábado, 12 de julio de 2014

No es solo fútbol

Pasaron seis años desde la última vez que un partido de fútbol me hizo llorar. Fue en el 2008, cuando Racing se salvó del descenso en aquella promoción contra Belgrano de Córdoba. Hoy, seis años después, el fútbol me vuelve a mover las tripas.

Desde que empecé a viajar, la importancia que le daba al fútbol comenzó a perder terreno. La imposibilidad de seguir regularmente las campañas de mi equipo y las ligas y copas de todo el mundo al estar en movimiento constante, hicieron que cada vez me alejara más de la actualidad del fútbol y mi entusiasmo fue decayendo también. Viajando uno pierde prácticamente toda chance de jugar partiditos con amigos, a menos que esté siempre en las playas, y ni aún así es tan fácil poder disfrutar de jugar al fútbol. Entonces ese conjunto de no poder jugar ni seguir constantemente la información actual, hicieron que dejara de darle importancia a lo que me dí cuenta de que, al fin y al cabo, es solo un deporte. También tengo en cuenta que estoy en etapa de encontrar y aprender cosas mucho más importantes que el fútbol.