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domingo, 2 de junio de 2013

Volver a Colombia

Y quedó atrás el Brasil de los miedos, pero no de los míos, de sus miedos. Ante mi y otros vagabundos extranjeros con los que compartí viaje, éste país, que aparentemente vive de fiesta, se sacó la careta.
No me gusta generalizar, pero en líneas generales encontré en el pueblo brasilero todo lo contrario a lo que vende para el exterior. Gente poco y nada amable, con miedo a todo, desconocedores de todo lo que está mas allá de los límites de su propia ciudad. Desunidos, indiferentes. ¿Solidaridad?... No, gracias. El miedo a todo y a todos, en la balanza, pesa mas que cualquier cosa buena que puedan hacer. Cristiana hipocresía. ¿El amor y la fe en Dios?... Sólo en stickers, calcomanías y de la boca para afuera. Abunda la falta de predisposición para brindar cualquier ayuda, por más mínima que sea, a alguien que no se conoce.

Muy, muy lejos quedó mi admiración por Curitiba, Sao Paulo y Río de Janeiro, limpias, ordenadas y ejemplares. Con honestidad brutal, y sin meter a todos en la misma bolsa, Brasil fue una decepción. Repito que no suelo generalizar, pero aparte de mis amigos en Curitiba y Sao Paulo y Lao (camionero que me abrió la puerta de su casa) encontré en Brasil todo lo mencionado.
Imagino que dentro de algunos años habrá que darle otra oportunidad.

Mientras tanto el 2 de Mayo cruzaba la calle que separa Tabatinga (Brasil) de Leticia (Colombia) y todo se transformaba. De repente la gente se volvía amable, conversadora, simpática, solidaria. Yo, que ya había estado en éste país, se lo anticipaba a los que me acompañaban, y aún así quedaron asombrados.  Cuesta creer que, con solo cruzar una calle, el ambiente pegue un giro de 360 grados y el mundo te empiece a sonreír.
El primer día en Colombia confirmé que los aviones no son para mi. La única forma de entrar desde Leticia al resto del país es por avión, no hay rutas ni barcos ni nada. Llegamos un Jueves y yo había comprado mi vuelvo para el Sábado, pero vaya a saber alguien en el mundo por que joraca resultó que, cuando lo quise confirmar, mi vuelo no era para el Sábado sino para el Martes. Cinco días clavado en la amazonía colombiana con 45 grados a la sombra y 250% de humedad.
El destino era Popayán, mi vieja y querida Popayán. Ahí me esperaba mi primo Diego, con quien soñaba compartir este viaje desde hacía mucho, mucho tiempo. Me esperaba el reencuentro con él y un gran cambio en el viaje. Con él dejaría de viajar "solo" y tendría un compañero de viaje "permanente" (anda a saber). 
Durante los días en la ciudad blanca conocí a Pasca y me encontré con Sergio y Jona, dos amigos nada mas ni nada menos que de Río Grande!!

Diego, Pasca, Sergio y Jona en Popayán




















Tres semanas en Popayán, en los que trabajé 5 días en la cocina de un restaurante argentino que está en el centro comercial Campanario y empecé a vender postales (que pueden ver en la sección postales http://www.facundoenelmundo.blogspot.com/p/postales.html) y me fue increíblemente bien, como ni me lo imaginaba, así que supongo que he encontrado eso que hacer para sustentar buena parte de ésta vida de viaje.
Pasca es una francesa a la que le faltan dos materias para recibirse de argentina: tomarse un mate caliente sin quejarse y comerse un choripan, lo demás lo tiene todo, el acento, los gestos y la pinta de jipa rosarina. Pasca ama a los argentinos y se pasa la mayor parte de su tiempo viajando con ejemplares de nuestro espécimen. Nos hacemos amigos y cuando se van Sergio y Jona después de una semana de vaguear en buena compañía, a Diego le queda una semana mas trabajando y yo presiento que si me quedo me voy a aburrir, por que todo bien con Popayán, pero ya fue suficiente, armo mi mochila y con Pasca nos vamos a dedo hasta Cali, dónde nos recibe Alejandro de CouchSurfing y aprovechamos dos lindas mañanas para tomar sol y nadar en la pileta de su dpto. Nos pasamos unas tardes con Hernán (otro argento) comiendo arepas por San Antonio y yendo a una clase de yoga bajo la lluvia.

Hernán y Pasca en yoga bajo la lluvia, Cali. (en este momento todavía no llovía, pero se bancaron la clase hasta el final)




















El viaje a dedo genial, solo media hora de espera y nos dejan a dos cuadras del lugar dónde tenemos que ir. Miedo de hacer dedo en Colombia??? Dejate de joder!!
Queríamos salir a dedo para venir a Armenia, pero llueve toda la noche, son las 11 de la mañana y sigue lloviendo, evaluamos y decidimos que podemos tomarnos un bondi, durante todo el viaje llueve y hasta bien entrada la noche en Armenia sigue lloviendo. Estamos en la casa de Juanita, que el año pasado me recibió por CouchSurfing y parece estar contenta con mi vuelta.

Yo (el burro por delante), Juani, Julián y Pasca en Armenia




















La casa de Juani es un paraíso para nosotros. Una amabilidad, cordialidad, bondad y amor difíciles de encontrar en cualquier lugar. La mamá de Juani nos prepara desayuno, almuerzo y cena. Así uno no extraña su casa.

Una de Sabina a dúo en Salento.



















Momentos grandes y cosas simples hacen de esta vida una maravilla. Nos damos una vuelta por Salento el Sábado por la tarde. Con Pasca pasamos por un café dónde se escucha una chacarera bien argentina. Nos sentamos, pedimos café y al cabo de unas canciones termino tocando el cajón peruano a dúo con este pibe bonaerense. ¿Que si yo sé tocar el cajón peruano? Digamos que tengo chamuyo para muchas cosas.

Así las cosas, así la vida, así Colombia.

1 comentario:

  1. ALGUNAS FOTOS TE QUEDARON MUY BONITAS, PERO UNA ESTÁN DESENFOCADAS, PERO ME GUSTAN, A MI ME GUSTA TAMBIEN VIAJAR

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