Translate/Traducir

sábado, 4 de mayo de 2013

Amazonas parte 3: Santarém - Manaus

Y llegué a Santarém, después de 5 días a dedo y unas últimas 12 horas de bus (por esas cosas del clima).
Hace rato que se acabó eso de las ciudades limpias y prolijas de Brasil. Santarém es un desastre. La basura, la mugre y los buitres, en el paisaje, se sobreponen a los kilómetros de pintorescos barcos atracados en el puerto. El calor y la humedad son insoportables. Llego a las 12 en punto del mediodía, busco un hotelucho de esos que me sientan bien, y salgo a hacer las averiguaciones por los barcos a Manaus y a recolectar información sobre Alter do Chao, el paraíso prometido por mi amigo L´erne.
Barcos todos los días, como la lluvia. Otra vez el aguacero y la noticia de que Alter do Chao prácticamente no tiene playas ni lugares para acampar, por esto de que sigue y sigue lloviendo. Entonces, ante la imposibilidad de disfrutar a pleno de playas y días de acampe solitario, comiendo frutas y castañas de los árboles, decido que Alter do Chao quedará para otro viaje.


Y el atardecer en la costanera de Santarém, a pesar de la basura, la mugre y los buitres carroñeros, fue capaz de ofrecerme postales como ésta...


























Al día siguiente sale el barco a Manaus. Son dos días de viaje, sin paradas largas, sin bajarse.
Por suerte hay varios gringos viajeros que hacen el viaje muy interesante, cultural y amistoso, ya que, lamentablemente, a los brasileros de estos lares, poco y nada les interesa interactuar con extranjeros.
Son en gran mayoría gente muy pobre que se intimida con la presencia de forasteros, y aunque intentamos socializar, son reacios y cuesta entablar una conversación (y eso que ya tengo un portugués fluido) hasta la última noche, cuando la costumbre hace que muchos se emborrachen y se vuelvan mas parlanchines.


























Dormir en hamacas en un viaje en barco, no es lo más cómo y lujoso del mundo, pero tiene su costadito pintoresco e interesante.

En este barco conozco a Pablo, un español que viaja en bicicleta arrastrando un carro de 90 kilos, en el que lleva un espectáculo de marionetas que va a exhibir en Sud América durante dos años de viaje, gratis, con el simple objetivo de dar felicidad a cambio de sonrisas. http://www.titiribici.com/



También está Pieter, un belga de lo mas interesante. Fanático de la música brasilera, viaja un tiempo por sud América para participar voluntariamente en proyectos como construcciones de escuelas en pueblos marginales (o marginados). http://descobrirbresileperu.blogspot.com

Hay una pareja compuesta por una polaca fotógrafa y un yankee dibujante, que viajan de Antártida a Alaska y de los cuales les recomiendo visitar sus sitios web: http://www.northviasouth.com. El manojo de extranjeros lo completan tres mexicanos que viajan en moto, un español bastante mayor que viaja por viajar, Natasha, una rusa que habla portugués (imaginen el curioso acento) y Tzach, un nuevo amigo de Israel, con quien comparto los posteriores días en Manaus y el posterior viaje en barco hasta Tabatinga.


El viaje es un sueño. No es, todavía, algo alucinante, pero pienso y medito profundamente sobre el contexto en el que estamos (a 9 mil kilómetros en línea recta de Tierra del Fuego), cruzando el río Amazonas, adentrándonos lentamente en el corazón mas primitivo de América del Sur,y todo cobra un brillo implacable. El paisaje, aunque se repite inagotable, es una caricia que fortalece el amor por el viaje.
Acá ya no hay rutas, y mejor así. El único medio de transporte para los habitantes de por aquí, son los barcos, botes, la vía fluvial. No hay autos, no hay edificios. Las casas son absolutamente de madera y algún que otro techo de chapa. La vida parece consistir (y limitarse) en pesca y convivencia con la naturaleza.
Los niños, acá nacidos y acá criados, tiene el agua, los árboles y tal vez una pelota para divertirse. Y claramente se ve que no precisan nada mas.



























"La libertad y la simple belleza, son demasiado buenas para dejarlas pasar". Acá, esta frase, cobra sentido como nunca, nunca antes en la vida.

Lo mejor de todo vino después, en el viaje desde Manaus a Tabatinga. Los detalles y fotos mas interesantes van en el próximo post y en la sección de "TRAGICOMEDIA".
Lo único que les digo ahora, es que morirse sin viajar al amazonas, es parecido a morirse sin haber cumplico, al menos, un sueño en la vida.

5 comentarios:

  1. menos mal que te conoci, y veo tu blog, siento q viajo con vos cuando leo todo lo que vivis y conoces, y todo ese que descubris...FE-LI-CI-TA-CIONES!! 5 D MAYO-22.11HS, desde san juan
    Soledad

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Natalia. Muchas gracias, me pone muy contento que te guste el blog y sobre todo que me lo hagas saber. Nos vemos en los viajes y en los sueños.

      Eliminar
  2. que buena onda! yo hice de manaus y me intoxique arriba del barco y tuvimos q bajar en santarem, tuve que ir a un hospital ajajj y de ahi bondi hasta Marabá... MUYY Recomendable hacer el tren de Maraba a San Luis y de ahi ir en 4x4 a Barreirinhas para ver os lençóis Maranhenses.. Muito foda o nordeste brasileiro! abrazo

    ResponderEliminar
  3. Hola facundo, e posible ir en auto por ruta hasta Manaus desde Buenos Aires? En caso negativo es posible subir el auto al ferry? Leí por ahí que se puede salir de porto belho o de Belém?

    ResponderEliminar
  4. Ahora me toca leer las anécdotoas de este viaje luego de haberlo hecho yo misma. A todos nos pega diferente! comparto sensaciones de tu relato y disiento de otras pero estoy convencida que viajar es la mejor manera de experimentar las geografías y las historias de cada lugar!!
    te dejo mi relato recién sacado del horno:
    www.barriletesur.blogspot.com.ar

    saludo viajero!!

    ResponderEliminar

Bienvenido a Facundo en el Mundo