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lunes, 27 de agosto de 2012

Copacabana / Titicaca / Isla del Sol

Hay lugares en Bolivia que te dicen: "no seas boludo, quedate acá", son Copacabana, el Lago Titicaca y la Isla Del Sol. Llegás a Copacabana por un camino que te va diciendo que te estas acercando a un lugar lindo, pero lindo de verdad, no como a veces llegás a una ciudad que todos dicen que es linda, pero vos la ves igual que a las demás ciudades... linda, pero no linda, no mas linda que otras ciudades que te dijeron que eran lindas.
Copacaba por supuesto está acoplada al estilo de las ciudades Bolivianas. Frente a la linda plaza principal una grotesca iglesia católica, tatuando, imborrable, el recuerdo de lo que hicieron.
Hostels por doquier, kioscos, farmacias, restaurantes, tiendas de ropa cuyos dueños poseen una habilidad innata para hacer frente al regateo, al tire y afloje de los turistas... pobre de vos si no estás preparado para regatear a cara de perro.
Paredes mega coloridas, pintadas cada una con tanta despreocupación en cuanto al color que tenía la pared de al lado, que pintaron antes de que éste se propusiera a pintar la suya, que termino siendo una acuarela (valga la redundancia) pintoresca y llamativa, mezcladísima con todas las manufacturas que exhiben en las calles y veredas, los letreros, y todo lo que se les ocurra que pueden poner a la vista del turista. 

El Calvario: Típico de encontrar en cualquier rincón de América Latina, pero les aseguro que ninguno tan lindo como El Calvario de Copacabana. Camino hecho hacia arriba con piedras irregulares, tienditas, gallinas, pollos, corderitos al costado del camino te ponen bonito ese ascenso que para los no deportistas esta bien denominado "El Calvario"... y te aseguro que no te hace falta cargar con una cruz, ni siquiera con un escarvadientes, para que se te haga pesadito.
A las trece o catorce cruces no les presté la más mínima atención, con la falta de polenta que tenía lo que menos me dieron ganas de hacer fue leer, a duras penas si podía parar de jadear para tomar agua.
Una vez que estas ahí arriba, la paz, la vista, el silencio y el sol te hacen, inevitablemente, pensar en un "La puta!!, que vale la pena estar vivo".
A no perderse el atardecer en el pequeño y des-prolijo "puerto", abrigado, con el mate y el agua bien bien caliente. La calma del lugar sin duda me hizo pensar en "que buen lugar para quedarse". La inmensidad del lago me hizo recordar, como tantos otros lugares deben hacer lo mismo, que ínfimo que es el ser humano.




Isla del Sol. Sea para donde sea que puta mires, te deja la boca bien abierta. Un viaje tan largo no te deja pagar un guía en cada lugar que visitas, pero Isla del Sol es uno dónde sí vale la pena pagar unos pocos bolivianos para saber que sentido tenía semejante lugar en las culturas pre-incaicas, como la Tiawanaku. 


Unas tres horitas caminando te llevan de norte a sur por la Isla del Sol. Camino para hacer con tiempo, con ganas, y con cámara de fotos, infaltable. Pasando por los puntos más altos de la isla no paras de ver los paisajes mas lindos y de respirar el aire mas puro que puedas imaginar. Debo confesar que no pude terminar el camino, estaba muy cansado y tuve que volver, pero lo que vi fue suficiente para prometerme que en algún momento de mi vida voy a volver, con muchas ansias, a visitar tan hermoso lugar.


La vuelta a Copacabana, desde la Isla del Sol, le puso punto final a mi primera experiencia viajando con desconocidos. Apenas entré a Bolivia, en el tren que va de Villazón a Uyuni, conocí a los que me acompañaron en mis primeros días fuera de Argentina. 
En muy diferentes edades y etapas de nuestras vidas, nos cruzamos. Mal que bien, bien que mal, no tuvimos problemas en decidir a dónde ir, que visitar, dónde dormir, que comer, etc.
Como dije, era mi primera vez fuera del país y, por supuesto, solo. Que distinto hubiera sido todo sin el humor cordobés de Marcos, Gastón e Isidro, y sin la compañía de mujeres como Viviana y Leila. Cada viaje fue pura risa y felicidad por estar en compañía de estos personajes, inevitable hacerles mención en estas palabras. La despedida me dolió. De repente estaba solo otra vez, los muchachos rumbo a Cusco y las muchachas para Salta, yo... en La Paz, un poco deprimido, me había acostumbrado a su compañia, a las risas, a cantar, a boludear, a caminar, a pensar con estas gentes. Feliz por haberlos conocido y que fueran gran parte en la historia de esta etapa de mi vida.


domingo, 5 de agosto de 2012

Empiezo a compartir

Después de recibir varias veces la sugerencia de crear un blog sobre mi viaje y de dar por hecho que los manuscritos en mi libro de viaje ya son suficientes como para comenzar con este nuevo empréstito, doy inicio a esta nueva etapa.

Después de transcurridos los primeros 9 meses desde mi alejamiento de familia, hogar y amigos para transitar un nuevo camino por nuevos hemisferios y horizontes, empezaré a publicar mis vivencias, historias, aprendizajes, sentimientos, pensamientos, delirios, golpes, frustraciones, felicidades y todo eso que el mundo me va poniendo en el camino.

La idea de hacerlo mediante un blog tiene el fin de que los que se acerquen a mis escritos lo hagan por interés propio y genuino, y no que, quizás, lleguen a ellos por casualidad mediante alguna red social.

Les doy la bienvenida a mi viaje y a mi experiencia. Espero poder empaparlos de toda la felicidad que me ha invadido a lo largo de estos nueve meses y de toda la que está por venir en el futuro más próximo y el más lejano

Familia, amigos, amigos de mis amigos, extraños, gracias por todo el apoyo y el aliento que he recibido en estos tiempos lejos de ustedes. Gracias al camino que me ha tratado más que bien y me ha abierto las puertas para encontrar el rumbo que me lleva a la felicidad, que es lo que, creo, todos buscamos.


Facundo en el Mundo.