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jueves, 29 de noviembre de 2012

Pequeño, pero completito

Desde la costa, con lugares como Playas, Montañita, Pto Lopez, Salinas, Manabí, Esmeralda, etc, pasando por las sierras a través de lugares como Cuenca, Vilcabamba, Riobamba, Ambato, Quito, Latacunga, Loja, Tumbaco, etc, hasta llegar a la selva y entrar en Baños, Puyo, Macas, Tena, Orellana, etc, Ecuador te ofrece esas tres geografías bien bien marcadas.

Antes de llegar a Ecuador deberás hacerte una pregunta cuya respuesta va a determinar qué vas a visitar en este pequeño y oferente país.

¿Qué clase de viaje es el tuyo?

Respuesta 1: "Tengo 15 o 21 o 30 días de vacaciones." Ok.
Lamentablemente eso es poco tiempo. Entonces tendrás que elegir, porque aunque sea un país talla XS, tiene una gran, gran variedad de destinos imperdibles para visitar.
Si querés playa, playa tendrás. Si querés montaña, montaña tendrás. Si querés selva, selva tendrás.
Lo recomendable es que revises páginas con información, blogs de viajeros, o que me preguntes a mi.

Respuesta 2: "Tengo todo el tiempo del mundo" Ok.
Mirá el mapa, hacé algunas averiguaciones, preguntas, y luego armas una ruta o te dejas llevar por lo que te vaya diciendo la gente que vas conociendo en hostels, bondis, o dónde quiera que sea, ya que siempre vas a encontrar viajeros que te recomiendan a dónde ir.

Respuesta 2.a: "Tengo todo el tiempo del mundo, pero poco dinero" Ok.
No os preocupeis, en todos lados se consiguen lugares baratos para dormir, las personas son muy muy amables, por lo tanto es muy fácil viajar a dedo y no es raro que aparezca alguien que te deje poner la carpa en el patio.

En cuanto a mi experiencia, conocí muy pocos lugares, por que, aunque estuve mucho tiempo, mis circunstancias hicieron que me quedara en un lugar por mucho tiempo, que fue la ciudad de Cuenca, que sin duda les recomiendo conocer.

Otra cosita que les va a servir. Resulta que yo estuve mas tiempo que los 90 días legales que te dan de estadía como turísta. Cuando decidí quedarme más, resulta que había que pagar una visa como de 300 dólares, que no no hice y decidí arriesgarme a pagar una multa al momento de salir.
Llegó el día de irme de Ecuador y estaba excedido unos 80 días, entonces, como me había sucedido en Perú, creí que iba a tener que pagar u$s 1 por día de exceso, osea, unos 80 dólares.
Cuando me acerqué a migraciones y pregunte como eran las multas, me dijeron que no había multas económicas, que sólo debía presentar 4 fotocopias de mi pasaporte y que no iba a poder ingresar nuevamente por el término de 9 meses.
Resulta que aunque te excedas o no de los 90 días, igualmente no vas a poder ingresar por 9 meses, porque, no se como será para los demás países, pero a los argentinos sólo se le otorgan 90 días legales por año y tampoco hay que pagar multa, entonces, no quiero hacer apología de la ilegalidad, peroooo... si 90 días te parecen poco, tranquilo ;)

Acá van unas fotos mías y otras por cortesía de Mathilde y Stephanie

Playas

Guayaquil

Ingapirca

Playas

Baños de Ambato

Playas

Cuenca



lunes, 26 de noviembre de 2012

Malicahua

Llegué a Puyo al medio día, proviniendo desde Baños. El cambio en el paisaje fue notorio, de repente estaba en la puerta de la selva. En la terminal me esperaba Marcos, el chamán con quien Bernhard, mi gran amigo, me puso en contacto tiempo antes.
Marcos tiene rasgos selváticos, muy marcados, y una voz suave. Al principio me costó entender lo que decía, por que mas que hablar en tono bajo y tranquilo, era un susurro. Es un hombre muy humilde, que vive de sus cultivos, en una quinta, propiedad de un viejo estadounidense, que no pude conocer por que estaba de viaje, y de vez en cuando obtiene ingresos de los que, como yo, van a buscar la Ayahuasca.
Desde la terminal de Puyo, rodando unos 40 minutos en bondi, se llega a la quinta dónde vive Marcos. Atravesamos un portón celeste y se abrió un bosque casi frondoso a diestra y siniestra de lo que eran unas huellas casi imperceptibles de automóviles. Nos desviamos un poco hacia la izquierda y, ni tan lejos ni tan cerca, ya se divisaba la casa de madera, montada sobre postes de casi un metro de alto, situada en un claro entre los árboles y las plantaciones. El lugar es hermoso, mucho silencio, mucha paz, mucho verde.
Recorrimos un poco los alrededores, conversamos sobre lo que iba a ser, al día siguiente, la toma de Malicahua y, el posterior, de Ayahuasca, así se pasó el día y me fui a dormir.

MALICAHUA.

06:00 am sonó el despertador, 06:20 ya estaba sentado en el bosque mientras Marcos hacía la ceremonia previa a la toma de Malicahua. Preparó el jugo de la raíz, que no necesita cocción alguna, simplemente se pelan los tallos y se junta el líquido en un vaso de madera. Me lo tomé, sentadito sobre unas hojas en medio del bosque, me miró y me dijo, con su susurro característico: “en unos 20 minutos vas a sentir el efecto”. Se dió media vuelta y se fué.

A los 2 minutos apareció un colibrí que dio varias vueltas a mi alrededor, como observándome, y así como llegó también se fue.
Al rato empecé a sentirme cansado, adormecido, atontado, intenté levantarme y tenía los pies anclados al suelo, no me podía levantar. Trataba de agarrarme de los árboles para levantarme y me caía, y me causaba mucha gracias, entonces me reía mucho. Hasta que finalmente me levanté, y empecé a caminar por el bosque.

Ok. Lo que viene ahora no es nada más que la pura verdad de lo que yo vi. En ningún momento perdí la consciencia, pero no sabía lo que realmente estaba pasando si no hasta que volví a la casa de Marcos y me ayudó a entender que era todo eso. Atenti!! esto es creer o reventar, y ahí va.

Hay sólo un pequeño espacio que no recuerdo, que fue justo cuando me levante y empecé a caminar. De repente me di cuenta de que estaba perdido en la selva, y no sabía como volver. Entonces vi a una mujer, vestida con ropas muy muy raras, como con hojas y ramas y pastos, con una cara muy rara, sonriente, amable, pero como deformada. Me acerqué, le dije “Buen día. Disculpe, necesito hacerle una pregunta”, y ella respondió “Si”, con un tono de voz angelical, alargando la “i”. La pregunta que le hice, fue la que repetí durante todo el día: “Estoy perdido, ¿dónde está la carretera para volver al pueblo?. La única respuesta fue una mirada fija, muda, con una sonrisa inexpresiva, sin emitir una sola palabra, ni un gesto y esa fue la respuesta que recibí durante todo el día, de todas las “personas a las que le preguntaba”. Todos escucharon mi pregunta atentamente, pero nadie me respondió.

Con esa primera mujer, había otras personas, más raras aún, flacos, marrones, verdes, con formas de árboles, con hojas. Algunas de esas personas medían 4 o 5 metros de alto, caminaban al lado mío, mirándome fijamente, pero siempre sin decir una palabra, sólo sonriendo algunos, otros muy serios.

Llegó un momento en el que me sentí desesperado, y lo único que “sabía” era esto: Al otro lado de un charco de agua entre unos árboles, que cada vez que intentaba cruzar me hundía hasta la cintura en el agua y el barro, estaba mi mochila, con todas mis cosas, y esas personas raras, que yo creía que era una comunidad de europeos que vivían en la selva, completamente drogados y fuera de la realidad, sin casas, sin ropa, creí que hacían sus ropas con árboles y hojas y vivían comiendo hongos, no me dejaban tomar mis cosas para poder irme, y tampoco me indicaban el camino hacia la ruta para poder volver a la casa de Marcos.

Tratando se sintetizar un poco, pasé 9 horas corriendo desesperado por todo el monte, de un lado a otro, buscando ayuda, haciendo la misma pregunta a decenas de “personas” y recibiendo siempre la misma respuesta. Corría casi desnudo, lo único que me quedaba puesto era el pantalón, por que Marcos, antes de tomar la Malicahua, me había dado una soga para que me la pusiera en lugar del cinturón y la atara bien fuerte, advirtiéndome que la Malicahua me iba a hacer quitarme toda la ropa, lo cual efectivamente sucedió.

Vi “personas” muy, muy, muy viejas, y también muy muy jóvenes, vi un montón de autos estacionados en plena selva, vi “personas” de picnic, sentadas en reposeras, como pasando un día de campo en familia, vi adolescentes, vi chicas y chicos, vi policías, vi militares, a todos les hice la misma pregunta y todos respondieron igual: con silencio. De repente encontré un grupo de “personas” normales, aparentemente europeos, que tampoco contestaron.

En un momento, caminando entre pastizales muy altos, empecé a ver trampas para osos por todos lados. Cuando por fin alguien me habló, una niña, con aspecto de árbol, me preguntó mi nombre y que estaba haciendo por ahí. Le pregunté por que había tantas trampas para osos, y dijo que eran para conejos y que no me preocupara que no me iba a pasar nada, entonces pise una y no se cerró, y las pisé a todas y ninguna se cerró, pero cuando le pregunté por la ruta dejo de caminar, se quedó inmóvil y no me respondió.

En un momento quedé atrapado, hundido hasta la cintura en un pozo de agua, no puedo reconocer con quienes, pero recuerdo que no podía salir entonces conversaba con 2 o 3 personas, y nos reíamos muchos, un momento de relax, pero no podía salir del agua, entonces apareció Marcos, me sacó del agua, me dijo “vamos” y no lo volví a ver mas, de repente estaba otra vez corriendo de un lado a otro.

Y así pasó todo el día. La mayor parte del tiempo estuve muy asustado y desesperado, y algunos momentos fueron muy divertidos. Hasta que encontré una especie de baño que Marcos hizo con agua de un río, en el que hay unas canaletas que transportan el agua y la dejan caer como si fuera una ducha. La caída del agua es constante, no se puede detener, pero cuando terminé de darme una ducha, estuve unos 30 minutos girando las hojas de un árbol creyendo que eran las canillas para cerrar el paso del agua. Las giraba y me iba, pero me daba cuenta de que el agua seguía cayendo, entonces volvía y las cerraba otra vez, y así, y así, y así.

Encontré el camino a la casa de Marcos. Volví enojadísimo, a las puteadas, diciéndole que había tenido un día de mierda, que la había pasado muy mal, y que la Malicahua no me había hecho efecto. Él me escuchó pacientemente, y cuando nos sentamos en los escalones de la puerta de su casa, mirando hacia el bosque y yo le pregunté quienes eran todas esas personas que vivían en la selva, que me habían seguido hasta la casa y me miraban desde el bosque. Me respondió que él no veía a nadie y que eran producto de el efecto de la Malicahua en mi, y que eran los espíritus de la selva. Me contó que eran los espíritus de todos y cada uno de los organismos vivos en la selva.

Vi muchísimos y Marcos me explicó que me escuchaban atentamente y me miraban por que se interesaron en mi, pero que no me respondieron por ser alguien nuevo y extraño para ellos.
Algunos, cuando me miraban hacían un gesto muy extraño, como la cabeza movible de los perritos que ponen en los tableros de los autos, y Marcos me dijo que hacen eso cuando te observan con curiosidad.

Cuando supe todo esto, mi enojo desapareció, y todo lo que pasé durante el día se convirtió en algo genial, por que entendí lo que estaba pasando y todo el miedo que había tenido desapareció por completo.
Bueno hay muchísimas cosas más, que son indescriptibles, y sólo van a comprender cuando tomen Malicahua. Y también pude sentir la fuerza de esos espíritus de la flora viva, lo que me hizo pensar en los vegetarianos, que no comen carne por no matar animales, pero matan muchas plantas.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Mi Primer Añito


Un día como hoy, 1ro de Noviembre, pero del año pasado, 2011, me fui.
Hace un año que ando... y hace un par de días una persona me preguntó:

¿Pero por que dejarlo todo sólo para viajar?
Y a esa pregunta siguieron otras, sobre las que no voy a profundizar, como:
¿Y de dónde sacas dinero? ¿Y cuando se te acabe? ¿Y cuando volvés?...
Así que me concentro en la primer pregunta.

No creo que exista una respuesta concreta desde un solo punto de vista. Es algo que no puede ser expresado al cien por ciento con palabras. Va en cada uno, está enraizado en el corazón del que lo hace, del que se arriesga, del que sueña.
No pienso que dejarlo todo (con todo lo que eso abarca) sea un requisito necesario para poder hacer un viaje especial. Pero yo soy uno de esos que creen que la vida puede ofrecer mucho más que quince días libres por año.
En esta clase de viajes, mientras mas distancias recorre uno, más profundo es el viaje hacia su propio interior. Estos viajes sirven para conocerse uno mismo, para saber hasta dónde podemos llegar viviendo de un modo para el que nunca fuimos educados, preparados o enseñados.
Los que hacemos esto no somos héroes, ni extraterrestres, ni próceres. De hecho somos muchos. La característica común y principal es el sueño. Soñar. Eso es lo que hacemos. Eso es lo que somos, SOÑADORES.
Y, si es que hay algo que nos hace especiales, debe ser que nos atrevemos a que esos sueños no queden solo en eso, en sueños.
Este mundo que tenemos es maravilloso, y creo que hay que aprovecharlo mientras podamos, ya sean 15 días por año o por muchos años consecutivos.


Feliz Noviembre!!

domingo, 14 de octubre de 2012

Paraísos en extinción

Esto es algo así como de Tailandia y Colombia a Hawaii, y de Hawaii a Sudamérica.

Ok. Como es sabido, el aniversario del comienzo de la masacre y el genocidio mas grande que ha existido jamás, nos regala un fin de semana de vacación.
Esta vez tuve la oportunidad de ir por tres días a Vilcabamba, un pueblo situado en el "Valle de la Longevidad". Hermoso lugar, pueblo pequeño en cierto sentido muy parecido al Valle de Traslasierra de Córdoba.

Lo interesante fue que en la habitación vecina del hostal dónde nos hospedamos había una familia que estaba compuesta por un padre, Colombiano, que hacía 16 años se había radicado en Hawaii, según dijo, llegó a aquellas islas en busca de olas. La madre, Tailandesa, que después de estudiar en una universidad Californiana también se mudó a Hawaii. Y tres hermosos hijos, uno mas divino que el otro,  de 2, 4 y 7 años, nacidos en Hawaii.




Conversando con Iván, el padre, me comentó que el paraíso hawaiiano había empezado a morir hacía varios años. La migración constante, la búsqueda en masa de un lugar maravilloso en el mundo, convierte a esos pequeños y lindos lugares, poco a poco, en urbes super pobladas y les roba lo que tuvieron de paradisíaco alguna vez.

Me contó que las ciudades de Hawaii han crecido tanto que ya se observan barrios enteros de homeless (sin casa), barrios de gente que vive en carpas. Ya existen lugares en las ciudades dónde no es recomendable entrar, porque hay asaltos, y a veces violentos.

Wikipedia dice que Honolulu tiene 377mil habitantes, pero uno que vive ahí dice que tiene 1 millón y quizás un poco más.
En Hawaii practicamente no hay agua potable, sólo se obtiene mediante un caro proceso de potabilización. La comida es puro químico, el combustible es impagable, y con ese panorama, dice Iván, la vida es para los ricos y los ricos, como de costumbre, son la minoría.

También me contó lo que los noticieros no cuentan. Después del terremoto de Japón del 11 de Marzo de 2011, las islas hawaianas están afectadas por radiación y al parecer muchos se están yendo de Hawaii por esta razón. Efectivamente, Iván y su familia, van a estar los próximos cuatro meses recorriendo Sudamérica buscando un nuevo lugar para criar a sus hijos segura y sanamente.

Una noche compartimos un taxi con una pareja de londinenses que nos contaron que hay muchos procedentes de Hawaii en Ecuador, buscando un lugar seguro para vivir, escapando de la radiación.

Entre más charlas con Iván, concluimos en algo sobre lo que yo, particularmente, nunca había filosofado mucho que digamos. El tema fue el maltrato de los paraísos.

La vida enfermiza en las ciudades castigadas por la super población, la contaminación, los peligros, el estrés, la inseguridad, prácticamente obliga a las personas que tienen los recursos económicos, y cerebrales, necesarios a moverse en busca de lugares mas prometedores, ya sea para sus últimos años con los pies sobre la tierra, o para el resto de la vida de sus primogénitos.
Ahora, el problema aparece cuando muchas personas descubren un lugar que cumple con características saludables y deciden correr ahí y aglomerarse al mismo tiempo.













Pongo como ejemplo el lugar dónde conocimos a Iván y familia. Vilcabamba, famoso por estar situado en el Valle de la Longevidad, pueblos dónde, según las exageradas crónicas, ciertas personas han alcanzado los 130 o 140 años de vida, gracias a la pureza del aire y el agua.
Ok, esto sucedía, imagino yo, cuando el pueblo no pasaba de los 500 habitantes. Pero, ¿quién va a vivir 140 años ahora que son un poco más de 2mil los habitantes? y este número aumenta mes a mes.
El gran problema es que cuando viene alguien nuevo con la intención a instalarse, no tiene la intención de mantener el pueblo tal como lo encontró, si no que quiere tener internet en su casa, y quiere tv cable, y quiere un auto, y quiere una moto, y también pone un restaurante, y un hostal con pileta, yacuzzi, sauna, etc.
Así hace uno, y otro, y otro, y otro... Entonces ya son muchos cables, y muchas motos, y muchos autos, entonces hace falta otra estación de servicio.
Ahora también hay una gran cantidad de basura para desechar, y este es un país tercermundista, acá no hay planta de reciclaje, entonces tiramos la basura, no sólo de los habitantes sino, también, la de la gran cantidad de turistas, a un baldío a cielo abierto y de repente contaminamos el río.
Y así se nos van extinguiendo los paraísos, porque claro, lamentablemente, los que mandan son los pequeños jefes de color verde, que compran lo que quieren, dónde quieren y cuando quieren sin mucha oposición.

Por suerte, pude conocer Vilcabamba antes de que pierda su encanto, su hermoso sol y amaneceres y atardeceres de sueño, las calles tranquilas, todavía mas ruido de gallos y pájaros que de autos y motos, dónde hay tanta tranquilidad que ni los perros ladran de lo relajados que están, el río limpio y el aire puro. Les recomiendo que se apuren a pasar por allá.



















miércoles, 3 de octubre de 2012

Máncora, la playa de los solos y las Noctilucas

Bueno, rápido, sin mucha cháchara...
La historia de lo especial de mi estadía en Máncora es así.

Llegue un día que no se que día era, tempranito, almorcé por ahí, me tiré toda la tarde en la playa bajo el sol y el calor. Llegadita la noche habré comido algo, también por ahí, cosa que no me acuerdo porque ya pasaron varios meses. Llegadita más la noche, me fui a tomar algo por ahí, y mas entradita la noche, ya me había emborrachado y estaba añadiéndole más destilados al envase de mi alma en un bar feo y chiquito dónde conocí a Carlos y a Bernhard, español y austriaco respectivamente.

Me contaron que se habían conocido hacía un par de horas, en el bondi, llegando a Máncora y que decidieron ir a buscar un hostel y salir a tomar algo juntos. Sinceramente, de esa noche, no recuerdo mucho más, solo que, como nunca habían estado en Argentina, no conocían el nombre Facundo, entonces entre las borracheras y el ruido de la música, pude explicarles que Facundo era como Fuck, pero con "undo" al final.

La particularidad es que ellos venían viajando solos, cada uno por su lado, y se conocieron llegando a Máconra. Al otro día los encontré en la playa. Pasamos el día nadando mar adentro y charlando sobre la vida y los viajes, ayudando a Bernhard a mejorar su español, tarea para la que fue necesaria mucha paciencia =) 

A la noche fuimos a cenar y ahí aparecieron Anna y Daniel, alemana y yankee, respectivamente. No recuerdo si los invitó Carlos o Bernhard, la cosa es que Anna y Daniel también viajaban solos, y se habían conocido esa misma tarde en la playa, y alguno de ellos había conocido a Carlos o a Bernhard.
Así, ya eramos 5 los solos reunidos.

Al otro día, cuando nos juntamos en la playa, ya había una mas. Elva, peruana, que se tomó el fin de semana para ir a la playa, y esa tarde se hizo amigota de Anna y terminó el resto de sus días con nosotros.
Y así aparecieron Natalia y Mariana, argentinas, que también estaban con Mariana, uruguaya.
Y así apareció Pato, de Neuquen, otro argentino que andaba jipiando por ahí.
Y así aparecieron Diego y Ernesto, uruguayo y uruguayo respectivamente.
---(Ernestito tiene un blog que les recomiendo: http://americaando.blogspot.com/ )---

Y así la mayoría fuimos decidiendo extender nuestras estadías un día más, y un día más. Todos habíamos ido a Máncora con la intención de pasar sólo 2 o 3 días en la playa... y ya iban 6... o 7.

Particularmente, me quedé con varios amigos para toda la vida. Tuve la suerte de poder volver a ver a Bernhard y a Elva, que me visitaron en este tiempo de vivir en Ecuador, y que sin duda espero volver a ver. A Pato espero verlo el mes que viene en Colombia, a Dani en California, y si me dan los huevos para cruzar el charco, volveŕe a ver a Anna y a compartir otro viaje con Bernhard.

Carlos, Bernhard, Elva, Diego, Ernesto, Daniel, Pato, Yo, Mariana, Mariana y Natalia tomó la foto.

A parte de las personas que conocí, todos caminantes solitarios que por una semana se juntaron y se amigaron, también sucedió la inolvidable historia de las Noctilucas, esa que en su momento la compartí en una nota de feisbuc, no puedo no revivirla, así que acá va...


Fue así: íbamos caminando por la playa, rumbo a una fiesta que estaba como a 1 km afuera del pueblo. En el medio de la oscurdida, dónde no se veía nada, más que lo que la luna iluminaba, el uruguayo Ernesto dice: "no chaboonn!! hay NOCTILUCAS" - a lo que todos decimos que mierda es eso.. y el dice que miremos el mar....
(ahora es cuando tienen que usar la imaginación y desde ya les digo que no había consumido drogas)

La noctiluca es una especie de no se que bicho de mar que se asemeja a una luciérnaga, porque tiene un efecto lumínico. Son del tamaño de una arbeja y son azules fluorescentes.

Había cientos de miles de millones de esos en el agua. Ahora lo tremendamente increible es que se activan con el movimiento, con las olas. Entonces cada vez que una ola rompe se desata algo muy parecido a un rayo, azul y fluorescente, que va siguiendo la ola mientras va rompiendo. La luz es muy muy fuerte y  brillante, es algo inimaginable increible, lo mas hermoso que vi en mi vida.

Bueno, apurando... nos sacamos la ropa y nos metimos al mar...
Y ya no importa las palabras que use, no lo van a poder imaginar, es algo que no tiene explicación, sólo tienen vivirlo.
Todos los cuerpos en azul fluorescente, moves las patas y los brazos abajo del agua y todo se enciende de ese color, tiras agua para arriba y sale con ese color, los peces saltan afuera del agua y son azules fluorescentes, podes ver a los peces pasandote al lado encendidos azules fluorescentes y si los tocas y salen nadando muy rápido dejan una estela de burbujas prendidas de azul.

Si me muero ya mismo, mi vida habrá valido la pena 500%...

Otra cosa cheverísima de la que no me quiero olvidar de contar es que... ¿vieron en los documentales de Discovey o NatGeo cuando los pájaros se sumergen en picada, a toda velocidad, al mar para pescar a los peces que nada casi en la superficie? Ok, eso, lo vi a 4 o 5 metros. Fue muy divertido, parecía que en cualquier momento me confundían con un pescado (no era muy difícil) y me ligaba un picotazo en la saviola.

jueves, 27 de septiembre de 2012

Mi amigo Pururú!!!

Me bajé en La Quiaca después de unas divertidas 26 hs de viaje en bondi, y no lo digo irónicamente, a pesar de que fueron nada menos que 26 hs, estuvieron bien chéveres!

Cuando pisé suelo jujeño por primera vez en mi vida, después de haber cruzado Argentina de sur a norte, el día y la temperatura eran agradables. Caminé hasta la frontera por calles áridas y angostas. En migraciones había una fila no muy larga y que avanzaba rápido.
Menos mal que avanzaba rápido, por que, cuando terminé los trámites y emprendí camino a la estación de tren, el aguacero que caía era como la muerte disfrazada de agua, no importa dónde te escondieras, te iba a mojar. 

No tenía dinero, necesitaba un cajero, urgente, por que se iba el tren. Caminé como 8 cuadras confiando en el "aquisito" que emanaba de la boca de a quienes preguntaba por el cajero más cercano.
En fin, cuando llegué a la estación estaba pasado por agua.

Compré boleto, y me senté a escurrirme y a leer. Conversé un poquito con unos franceses que estaban al lado, comí algo, llegó la hora y me subí al tren. 

Me tocó un vagón con puros argentinos (que raro) y dos jovencitas de Inglaterra.
Tres pibes (y no tan pibes) cordobeces que viajaban juntos hasta Cuzco, Marcos, Gastón e Isidro. También dos porteñitas, Leila y Viviana, que iban hasta el Lago Titi Caca, y otras dos cordobezas, Eugenia y Sole.

Todos muy buena onda, empezamos a charlar, a sacarnos un par de fotos, a tomar mates, a cantar con la guitarra. Cuando el tren ya había arrancado y la lluvia había cesado, el paisaje se empezó a poner bonito. Un rato después, Marcos, uno de los cordobeces, sacó una valijita vieja, gastada y fea.
Extrajo algunas cosas coloridas, como pantalón, remera, pinturas.
Directa, lisa y llanamente, Marcos se disfrazó de payaso. Al principio no supe de que se trataba, pensé que era alguna pelotudez mas, común, en los cordobeces. Pero, si me llamó la atención que no tuvo la mas, pero la mas mínima vergüenza ni duda.
Claro, después entendí que esa es su profesión, es su trabajo. Marcos, ya convertido en Pururú, se sacó algunas fotos en el tren y nos hizo cagar de risa un buen rato. Cuando terminó su "sesión" de fotos, se sacó todo como si nada y siguió siendo Marcos.

En Marcos yo vi algo que, no es imposible, pero tampoco es muy común de encontrar. Vi a un tipo feliz. Para ser feliz, yo, tuve que irme lejos, dejarlo todo, para encontrar otras cosas que me hicieran feliz, cosas que no encontraba en las ciudades dónde había vivido. Pero Marcos, me parece a mi, y creo que no me equivoco, es un tipo que ama lo que hace, que le gusta el lugar dónde vive y que ama ser reconocido por su trabajo.

Yo estuve en Bolivia, en un salar a 3000 msnm, bailando una canción, en hebreo, de un israelí, con un payaso, un payaso de verdad. 

Después me acuerdo del viaje desde Copacabana, en lancha, hasta la Isla del Sol. El barquito estaba lleno, unas 30 personas, o más, no recuerdo bien. En el medio del viaje, Marcos se transformó en Pururú y dió un pequeño show para todos los (Europeos) que viajaban con nosotros. Sin pedir nada a cambio, ni una moneda, el tipo nos hizo reir a todos, sólo por que él lo quiso. 
Recuerdo una mujer (vieja y no tan vieja, de mierda) sentada al lado mío, francesa, con cara de odio hacia Pururú, se notaba que lo que él hacía, realmente le disgustaba, la fastidiaba, a ella y a sus dos hijas.

Y yo pensé... ¿cómo es posible que estés del otro lado del mundo, navegando en un lago en Bolivia, casi rozando el cielo, que alguien te de un show gratis y desinteresado de humor y a vos te disguste?
...y ahí comprendí que hay personas que no quieren ser felices, cosa que se puede lograr con tan poco.

No obstante, todos los demás lo disfrutamos, y nos reímos, y nos alegramos y lo recordamos.

Yo no tuve la suerte, pero otras personas compartieron Machu Picchu con Pururú!!!







El Payaso Pururú!!!



martes, 25 de septiembre de 2012

Machu Picchu

Machu Picchu es, para mi, la cuna de la admiración. Al estar ahí, lo único que pude hacer fue admirar. Admiré de punta a punta toda su extensión y composición. Admiré, sin conocer, toda la capacidad de quienes lograron semejante obra de infraestructura. Admiré la dedicación, el esfuerzo, el trabajo. Admiré la convicción, la fuerza y la inteligencia. Admiré admirar todo eso. Admiré la cultura que los de antes ultrajaron. Admiré América del Sur. Admiré las nubes, el aire, la inmejorable combinación entre la geografía y la construcción. Admiré a los que admiraban a mi lado, conmigo. Admiré que mi vida me diera la oportunidad de estar ahí. Admiré caminar, sentarme, charlar, preguntar, mirar, observar, escuchar. La puta madre!!.. admiré comerme unos sanguchitos y tomarme unos mates en Machu
Picchu!!!!!!!!

En un momento se acercó y se sentó al lado mío un noruego, un tipo muy raro, con un pantalón raro, un sombrero raro, y que de su mochila colgaba la cabeza de una muñeca con un tatuaje raro en el cachete izquierdo. Me preguntó que si lo que estaba tomando (mate) era marihuana, aunque antes de que le contestara el ya lo había dado por afirmativo, ya que me dijo: "that's a strange way to smoke marihuana" Y eso también lo admiré.

A pesar de tanta admiración, al final del día solo podía sentir tristeza. Me la producía el desprecio que siento por los que decidieron ponerle fin a la civilización, que había sido capas de una hazaña arquitectónica como Machu Picchu, mediante el hurto, el ultraje y el genocidio más grande que hubo en este mundo.

Así y todo me fui feliz por haber podido visitar este lugar.






































Camino a Aguas Calientes





Templo del Sol





martes, 18 de septiembre de 2012

A la orden USA!!!!!!!!!!!

La verdad... la verdad es que,  a mi, la verdad, no me duele ni un poquito poquitín. No podría estar más cerca de ser un hipócrita si dijera algo así como que me siento mal de contar la verdad, la verdad es que no, no me siento mal con la verdad, me sienta muy chévere, por que la verdad es la verdad.
La verdad es que ésta verdad, que,  a mi parecer, es la más pura verdad, no me duele, ni mucho menos, pero me desilusiona... mucho, muchito.
Y esta verdad es la verdad sobre Ecuador, éste ¿lindo? país me que tiene como flamante y desapercibido forastero. 
"A la orden" escuchas desde todos los puestos de venta en Colombia y también desde varios en Ecuador, y creo que es la frase correcta, correctisisísimamente utilizable para describir el lugar desde dónde, los ecuatorianos, se paran frente al mundo, o su visión del mundo (EEUU).

De todos los ecuatorianos que conocí, de todas las familias ecuatorianas que conocí, no encontré una sola que no tuviera algún miembro viviendo en (para) Estados Unidos. Acá me enteré que Ecuador es el país ¿latinoamericano? (en proporción) con mas migración hacia el país del norte. Resulta que todos me comentan sobre lo difícil que es obtener una visa para ingresar a Estados Unidos, pero en contraposición, los mismo que me lo comentan, ya vivieron allá, ya fueron de vacaciones, ya trabajaron, ya fueron a visitar a los 4 o 5 familiares que viven por aquellas latitudes.
Pero... para la moto!!! También Ecuador esta plagado de gringos.
¿Cómoooo?? Sí, boludo, en Ecuador vive una gran, grandísima cantidad de ciudadanos norteamericanos, pero claro, grandísima teniendo en cuenta la superficie y cantidad de habitantes de este pedazo de tierra casi casi caribeño.

Así las cosas... ¿Y de que viven los que allá viven? ¿A qué se dedican, en qué trabajan?
¿Y los de allá, esos tantos que vienen para acá? AAAAAAAAAAAHHHHHHHH!!!
Acá viene lo interesante... 

Resulta, mis queridos lectores, que, en mi experiencia (osea, los que yo conocí... no quiero meter a todos los gatos en la misma bolsa) los ecuatorianos que viven allá no realizan trabajos profesionales, ni esos para los que se necesita un título universitario, o abultada experiencia. No trabajan en grandes empresas multinacionales, no son gerentes, no son jefes. Ojo!!!!!!! el trabajo, de cualquier tipo, y lo sostengo a muerte, dignifica... vergüenza es robar! El punto es que realizan trabajos de los más comunes y normales, que tranquilamente podrían realizar en cualquier rincón de su propio país, o de cualquier país vecino, pero, que, sin necesidad de que les den a elegir, ellos ya prefieren a USA de antemano. 

¿La otra cara de la moneda? Sí! ¿que hacen los del norte que vienen para acá?
Pues, claro que no vienen con la intensión de hacer una "diferencia económica".
Se dividen en 2 grandes grupos. Grupo 1: Jubilados. Retirados que vienen en busca de la (barata) "longevidad". Por si no lo saben, como no lo sabía yo, aquí hay una pequeña y linda ciudad dónde, supuestamente, se encuentra el índice de longevidad más elevado de Sudamérica.
Grupo 2: Jóvenes (y no tan jóvenes) voluntarios del Cuerpo de Paz.
A ver, como para no aburrir. Los jubilados, viviendo con mil quinientos dólares mensuales de pensión acá en Ecuador, viven como reyes. También causa que las zonas dónde se asientan se vuelvan más caras para los locales .Si un alquiler vale u$s 200, al gringo se lo ponen a u$s 400 con los ojos cerrados. Eso sucede mucho en la linda ciudad de Cuenca (a la que hoy me debo, que tiene 500.000 hab. aprox.) dónde habitan aproximadamente unos 25mil jubilados Estadounidenses y un puñado de voluntarios.

Cuerpo de Paz, envía personas, con graduación universitaria, a diferentes países subdesarrollados del mundo y les asigna diferentes tipos de tareas, como por ejemplo profesorados de inglés y participación en fundaciones y organizaciones gubernamentales destinadas a la formación y crecimiento de PyMEs.
No estoy en contra de este Cuerpo de Paz, me parece una alternativa excelente para quienes se animan a viajar y a vivir nuevas experiencias.

¿Mi conclusión? Si, mi conclusión. Es una especie de intercambio, mano de obra barata por ingreso de divisas, tanto por lo que gastan los jubilados, como lo que aportan los voluntarios con el pequeñísimo salario que reciben en concepto de alojamiento (viven con familias anfitrionas), alimentación y recreación (turismo)

Pero, no se aburran, hay mucho más.
Cuenca, la ciudad dónde estoy viviendo, puaj... perturbadora e hipócritamente católica. Posee ese asqueroso catolicísmo en el que importa, y mucho, el precio del vestido con el que vas a misa. Tiene ese catolicísmo de la boca para afuera con el que las únicas plegarias que rezan ante el altar es que le otorguen las visas estadounidenses a sus hijos para ir a ¿estudiar? ¿trabajar?
En Cuenca, en las calles mas aglomeradas del centro, los locales comerciales están muy bien adornados con la bandera de barras y estrellas. Todo se vende más fácil si dice "América", "Americano", "USA", "EEUU" o "I LOVE NY". 
De la boca de un cuencano, textualmente: "Decile a un cuencano que vaya a limpiar el patio del Mall (centro comercial)... no, no señor, el cuencano limpia el patio del Mall, pero en Estados Unidos, acá no, acá si que no"

Un aspecto más perturbador de Ecuador. Acá no hay ni una sola gota de petróleo, no hay ni olor a fósil por estas pampas, pero... ¿sabes cuanto cuesta un galón de nafta? ¿No? ¿Querés saber?
Un galón de combustible (equivalente a 3 o 4 litros, no recuerdo, tampoco importa tanto, ponele que sean 4 para no exagerar) cuesta u$s 1,09, o sea 4.80 pesos argentinos aprox. ¿A que no saben de dónde viene ese combustible? ¿De Venezuela? JA! NO!! Viene, como era de suponerse, siiiii... de Estados Unidos!!! Adivinaste!, aplauso, medalla y beso.

Correa, el flamante presidente de Ecuador, yo lo veo como una imitación barata de Robin Hood, los pobres lo adoran, los ricos lo odian... lisa y llanamente así. Es obvio que el combustible esta subvencionado en un 2.589.765 % por el estado, por que claro, a los ecuatorianos les gustan los autos con motores grandes, y también tienen una característica muy similar a Tierra del Fuego, "Deme un poquito de dinero, llevese un 0km bien barato, endeudese por unos cuantos años y termine pagándolo muy caro". Pero eso sí, ni vamos a hablar de subvención para redes de gas en pueblos serranos en los que hace muuuuucho frío.

En definitiva, no es que estoy renegando o detestando que los ecuatorianos vivan en Estados Unidos, ni que los estadounidenses vivan en Ecuador, el mundo es libre, así lo pienso y, de hecho, así lo estoy viviendo yo, hoy en Ecuador y seguro que, dentro de algunos meses, en Estados Unidos.

El punto es que que es triste y decepcionante. Creo que una de las características de los países latino americanos es (¿es?) esa lucha constante por despegarse de la dominación europea y estadounidense, o de los países industrializados. Sabido esto, la mentalidad de los ecuatorianos, orientada a parecerse lo mas posible a USA, en mi humilde opinión, se convierte en algo sumamente contraproducente para un país sudamericano, y quizás, siguiendo esta línea, termine por afectar/contagiar a los países limítrofes.

lunes, 27 de agosto de 2012

Copacabana / Titicaca / Isla del Sol

Hay lugares en Bolivia que te dicen: "no seas boludo, quedate acá", son Copacabana, el Lago Titicaca y la Isla Del Sol. Llegás a Copacabana por un camino que te va diciendo que te estas acercando a un lugar lindo, pero lindo de verdad, no como a veces llegás a una ciudad que todos dicen que es linda, pero vos la ves igual que a las demás ciudades... linda, pero no linda, no mas linda que otras ciudades que te dijeron que eran lindas.
Copacaba por supuesto está acoplada al estilo de las ciudades Bolivianas. Frente a la linda plaza principal una grotesca iglesia católica, tatuando, imborrable, el recuerdo de lo que hicieron.
Hostels por doquier, kioscos, farmacias, restaurantes, tiendas de ropa cuyos dueños poseen una habilidad innata para hacer frente al regateo, al tire y afloje de los turistas... pobre de vos si no estás preparado para regatear a cara de perro.
Paredes mega coloridas, pintadas cada una con tanta despreocupación en cuanto al color que tenía la pared de al lado, que pintaron antes de que éste se propusiera a pintar la suya, que termino siendo una acuarela (valga la redundancia) pintoresca y llamativa, mezcladísima con todas las manufacturas que exhiben en las calles y veredas, los letreros, y todo lo que se les ocurra que pueden poner a la vista del turista. 

El Calvario: Típico de encontrar en cualquier rincón de América Latina, pero les aseguro que ninguno tan lindo como El Calvario de Copacabana. Camino hecho hacia arriba con piedras irregulares, tienditas, gallinas, pollos, corderitos al costado del camino te ponen bonito ese ascenso que para los no deportistas esta bien denominado "El Calvario"... y te aseguro que no te hace falta cargar con una cruz, ni siquiera con un escarvadientes, para que se te haga pesadito.
A las trece o catorce cruces no les presté la más mínima atención, con la falta de polenta que tenía lo que menos me dieron ganas de hacer fue leer, a duras penas si podía parar de jadear para tomar agua.
Una vez que estas ahí arriba, la paz, la vista, el silencio y el sol te hacen, inevitablemente, pensar en un "La puta!!, que vale la pena estar vivo".
A no perderse el atardecer en el pequeño y des-prolijo "puerto", abrigado, con el mate y el agua bien bien caliente. La calma del lugar sin duda me hizo pensar en "que buen lugar para quedarse". La inmensidad del lago me hizo recordar, como tantos otros lugares deben hacer lo mismo, que ínfimo que es el ser humano.




Isla del Sol. Sea para donde sea que puta mires, te deja la boca bien abierta. Un viaje tan largo no te deja pagar un guía en cada lugar que visitas, pero Isla del Sol es uno dónde sí vale la pena pagar unos pocos bolivianos para saber que sentido tenía semejante lugar en las culturas pre-incaicas, como la Tiawanaku. 


Unas tres horitas caminando te llevan de norte a sur por la Isla del Sol. Camino para hacer con tiempo, con ganas, y con cámara de fotos, infaltable. Pasando por los puntos más altos de la isla no paras de ver los paisajes mas lindos y de respirar el aire mas puro que puedas imaginar. Debo confesar que no pude terminar el camino, estaba muy cansado y tuve que volver, pero lo que vi fue suficiente para prometerme que en algún momento de mi vida voy a volver, con muchas ansias, a visitar tan hermoso lugar.


La vuelta a Copacabana, desde la Isla del Sol, le puso punto final a mi primera experiencia viajando con desconocidos. Apenas entré a Bolivia, en el tren que va de Villazón a Uyuni, conocí a los que me acompañaron en mis primeros días fuera de Argentina. 
En muy diferentes edades y etapas de nuestras vidas, nos cruzamos. Mal que bien, bien que mal, no tuvimos problemas en decidir a dónde ir, que visitar, dónde dormir, que comer, etc.
Como dije, era mi primera vez fuera del país y, por supuesto, solo. Que distinto hubiera sido todo sin el humor cordobés de Marcos, Gastón e Isidro, y sin la compañía de mujeres como Viviana y Leila. Cada viaje fue pura risa y felicidad por estar en compañía de estos personajes, inevitable hacerles mención en estas palabras. La despedida me dolió. De repente estaba solo otra vez, los muchachos rumbo a Cusco y las muchachas para Salta, yo... en La Paz, un poco deprimido, me había acostumbrado a su compañia, a las risas, a cantar, a boludear, a caminar, a pensar con estas gentes. Feliz por haberlos conocido y que fueran gran parte en la historia de esta etapa de mi vida.